No tengo por qué estar aquí. Ese fue el primer pensamiento de Brian Bishop cuando despertó en la unidad coronaria de un hospital cerca de su casa en Pelham, Nueva Hampshire. Sí, tenía sobrepeso—mucho sobrepeso—, pero era un hombre de 28 años que nunca había estado enfermo. Aun así ahí estaba, rodeado de pacientes cuatro décadas mayores que él.
La noche anterior, Bishop se había sentido dolorido y mareado. Primero pensó que tenía gripe, pero cuando comenzó a temblar sin control llamó al 911. Cuando el médico de guardia le dijo que estaba sufriendo un infarto, Bishop pensó que era mentira. “Lo agarré por las solapas y le dije que no le creía. ¡Era demasiado joven!”. El jefe de cardiología fue categórico. “Me dijo: ‘Depende de usted si quiere vivir o morir’”, recuerda Bishop. “No tuve más remedio que prestarle atención”. En la sala de operaciones, los cirujanos le insertaron un pequeño tubo metálico llamado stent para abrir su arteria bloqueada. Eso le salvó la vida, pero lo que vivió es la pesadilla de cualquiera: un paciente sin antecedentes familiares demales cardíacos cuyo primer síntoma es un infarto masivo. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), por lo menos la mitad de las personas que mueren repentinamente cada año por males coronarios ignoraba su problema. Lo anterior ha dado pie a la errónea y generalizada idea de que la mitad de los infartos llega de improviso. No es cierto, dice la cardióloga JenniferMieres, vocera de la AHA. Un estudio de 2004 con más de 29.000 personas reveló que por lo menos el 90 por ciento de los primeros infartos puede ser atribuido a problemas como colesterol alto o diabetes.
“Si investigamos un poco —dice la doctora Mieres, directora de cardiología nuclear de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York—, casi siempre detectamos un factor de riesgo no descubierto, pasado por alto o mal atendido”. Ese fue el caso de Bishop. Aunque había practicado deportes en la universidad, subió 35 kilos por comer a las apuradas, por no hacer ejercicio y por trabajar sin descanso durante el auge inmobiliario en Boston a principios de esta década. Cuando se hizo una prueba de colesterol después de su infarto, sus números superaban todos los límites; su LDL (colesterol malo) era demás de 200mg/dl (el indicador de riesgo comienza en 190), y el HDL, que limpia las arterias, era de 18 mg/dl (lo ideal para los hombres es 40 o más). Bishop ignoraba el riesgo que corría porque no había ido al médico en años. Los hombres evitan las consultas médicas mucho más que las mujeres, dice el cardiólogo J. James Rohack, presidente electo de la Asociación Médica de Estados Unidos (AMA, por sus siglas en inglés), así que ni siquiera conocen sus niveles de colesterol. “Es habitual”, dice el cardiólogo StephenNicholls, de la Clínica Cleveland, en Ohio.
“Los hombres desconocen sus factores de riesgo y sufren ataques cardíacos prematuros”. Bishop era joven para sufrir un infarto; aunque los hombres suelen desarrollar males cardíacos 10 o 15 años antes que las mujeres, no entran en la zona roja de riesgo hasta los 45. Aun así, era el arquetipo de las víctimas de calamidades cardiovasculares. Para empezar, su vientre era muy grande. Los hombres suelen acumular grasa en el centro del cuerpo, lo que es mucho más peligroso que la forma de pera común entre lasmujeres. “Las células de grasa en el vientre son más dañinas, pues liberan ácidos grasos y otras sustancias que viajan directamente al hígado”, dice el doctor Rohack. Según un estudio con más de 350.000 personas, un hombre con una cintura de más de 100 centímetros tiene el doble de probabilidades de morir prematuramente que otro cuya cintura mida menos de 85. (Para las mujeres, más de 90 centímetros es una bandera roja.) Bishop además roncaba. Esta característica, mucho más común en los hombres, no es sólo una causa de insomnio para sus esposas; a menudo es una señal de un peligroso trastorno llamado apnea del sueño. Los afectados (dos tercios de ellos hombres) dejan de respirar por entre 10 y 30 segundos o incluso por más tiempo, hasta 400 veces por noche. La falta de oxígeno mata neuronas en regiones que regulan la presión arterial, dice el doctor Ronald M. Harper, neurólogo y especialista en apnea del sueño de la Facultad de Medicina David Geffen, de la Universidad de California, en Los Ángeles.
Eso puede generar hipertensión o grandes variaciones en la presión arterial, lo que endurece los vasos sanguíneos. Pero aunque los hombres tengan más probabilidades de padecer males cardíacos—por lo menos hasta los 65 años, cuando las mujeres los alcanzan—, cuentan con una ventaja para resolver el problema. Los cambios de estilo de vida (adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio frecuente, evitar el tabaco, bajar de peso) son la primera línea de defensa, aun si también se requieren fármacos, y una vez que los hombres lo deciden se deshacen más fácilmente que las mujeres de los kilos demás, pues su metabolismo es más rápido, aseguran los expertos. “Tiré todo lo que había en mi cocina (galletitas, comida chatarra) y comencé a leer etiquetas”, dice Bishop. Junto con su esposa y su perro, comenzó a caminar 15 cuadras cada noche; después agregó una hora en una bicicleta fija, y más tarde dos. En poco más de un año bajó 50 kilos y redujo su cintura de 125 centímetros a menos de 80. Ahora, a cuatro años de su infarto, compite en triatlones. Sólo toma una dosis baja de un fármaco con estatinas, y su colesterol malo ha bajado y el bueno se incrementó. Su actitud es otra.
“Después del infarto, pensé que todo había terminado. Tenía miedo de caminar una cuadra y provocarme otro ataque”, dice. “Saber qué hacer me cambió la vida. No es una ciencia; sólo se necesita motivación”.
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2 comentarios:
Este artículo esta buenisimo, porque nos da un enfoque muy clasico de lo que se ve hoy en día, nosotros como costarricenses que somos no deberíamos de imitar a otras culturas con respecto a su comida, en cuanto a comidas rápidas me refiero, ya que estas, tiene demasiada grasa y colesterol del malo (LDL) y no solo eso contiene otro tipo que se llaman quilomicrones los cuales son peores que los anteriores... por eso debemos de evitar todas estas comidas porque a como vamos los que sufriran de enfermedades cardiovasculares no van a ser los adultos mayores sino los jóvenes, adolescentes y en casos extremos los niños, tomemos conciencia y aprendamos de este articulo, consumamos productos que nos den salud no que nos la quiten
Muy intersante y me identifico mucho con el comentario anterior, a como va todod, va a llegar el momento en que los mas enfermos van a ser los jovenes y niños y no tanto los adultos mayores, es tanta la basura que se come ahora que provoca tantas enfermedades
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